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Espacio de Zeltzin"Hay cosas que no se dicen y mueren en el corazón" |
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June 26 LLuvias de verano... lagrimas del cieloLa lluvia ha comenzado a caer constantemente, inundando las calles... y muchas veces los corazones y las almas de todos los que habitamos este mundo...
Relaciones que terminan... el cielo acompañandonos en nuestro pesar... derramando sus propias lágrimas, como intentando decirnos que comprende nuestro dolor. Una estacion tan llena de vida, de verdor, de sonidos, de flores, deberia llenar nuestro corazón con la mas inmensa alegria... sin embargo, muchas veces, esta felicidad se ve opacada por las costantes lágrimas derramadas por el cielo, que muchas veces acompañan nuestras propias lagrimas... Sin embargo, muchas veces, hay qeu recordar que las estaciones, igual que el corazón de las personas cambia... No nos queda más que salir adelante, intentando sonreir, hay que recordar que siempre habrá alguien a tu lado que te quiere y esta dispuesto a darlo todo para verte sonreir.... Gracias a todos los que han estado conmigo en estos dias tan dificiles para mi... y sobre todo, gracias a esa persona... espero que sus sentimientos por mi, igual que en la primavera, reverdezcan... May 11 Otra vez aquiBuaaa...
tenía mucho, pero mucho tiempo que no Buda no me había dejado aparecerme por aca, y parece que nadie leyó el resto de la historia o sinplemente no les gustó, quizás fue un poco menos atractivo, lo peor es que ni siquiera me hice merecedora de unos buenos jitomatazos . Pero en fin, intentaré ponerle más entusiasmo en las proximas entregas y espero recuperar a mi smuy escasos fans ... si es que tengo jejeje, Además por el momento estoy enfrascad en otra historia menos apocaliptica, aunque eso si, un poco más dramática y más apegada a la realidad, o al menos eso espero, ya que los personajes me estan dando dolores de cabeza creo que les di personalidades muy extrañas, un poco psicóticos y tienen arranques de furia y sentimentalismo muy maracados , solo espero no quedarme a medias, como me ha pasado con muchas historias. Pero que más da, la vida sigue, conmigo o sin mi, asi que intentare sacar adelante ambas historias y solo le pido al gran Buda que alguien me deje un comentario... por lo menos para refrescarmela un poco, jeje . Bueno, me despido, cambio y fuera
![]() ![]() Lalihooooooooooo
March 11 CuentoIIIII
En la Tierra, en una ciudad como muchas otras, se llevaba a cabo una importante reunión. En la oficina más alta, de uno de esos enormes edificios que intentan en vano tocar el cielo, un grupo de jóvenes, los Sellos se encontraban congregados. Un hombre pelirrojo y de ojos verdes, se movía impacientemente por toda la habitación.
Dos de los adolescentes se encontraban sentados en un mullido sofá, y miraban con extrañeza el impaciente ir y venir del varón de cabello rojo; mientras otros dos se hallaban quietos en dos sillas, que se encontraban frente a una elegante mesa de madera, y, sin prestar atención al preocupado ojiverde, hojeaban unos libros.
Repentinamente, el andar inquieto del pelirrojo se detuvo, realizó unos movimientos demasiado rápidos con las manos, y una burbuja de agua apareció frente a él, con impaciencia observó dentro del agua, cerró los ojos con preocupación, y suspiró, mientras, con otro movimiento de su mano, desaparecía el líquido. Los cuatros chicos, lo miraron con preocupación, y él movió la cabeza en un gesto de negativa.
En ese instante, una mariposa de fuego, comenzó a revolotear por toda la habitación, y juguetonamente, volaba alrededor del hombre de ojos verdes, éste, un poco molesto, inclinó la mirada al suelo y se frotó los ojos con la yemas de los dedos.
Mientras tanto, la mariposa había regresado a las manos de quien la hubiese creado; un joven no muy delgado, pero bastante alto, que se encontraba recargado junto a la ventana que daba hacia la gran ciudad, y el fantástico animal desapareció con un simple parpadeó de éste.
-No es momento para jugar Zekky- agregó en tono serio el pelirrojo.
-Me encantan… - contestó un adolescente de cabello castaño bastante claro- ¿a ti no, Hanae?- y volteó sus ojos grises al ojiverde.
-No te entiendo –Hanae lo contempló con curiosidad, al igual que el resto de los presentes.
-…los eclipses –susurró en tono melancólico y abrió la ventana, para sacar la cabeza- ¿no lo ves?, la luz y la oscuridad, mezclándose por unos momentos… es entonces, cuando suceden este tipo de cosas, cuando comprendes el porqué de la existencia de la oscuridad, es…
-E… es el equilibrio natural –añadió una suave voz, que se encontraba ahora junto a él.
Zekky miró a la chica que estaba frente a él, percibió el leve rubor que apareció en sus mejillas cuando sus ojos grises se toparon con los negros de ella, Zekky esbozó una ligera risita, extendió su mano hacia el delicado rostro de la joven y con un gesto delicado, apartó un mechón de sus castaños cabellos que caía sobre su frente. Un estremecimiento recorrió el cuerpo de ella, al tiempo que el sonrojo de su rostro aumentó.
-Exacto Yaiza –señaló Zekky, sin dejar de sonreír.
-¿Un eclipse? –preguntó Hanae con tono inquieto. Y apartó a Zekky de la ventana, para poder observar el cielo, entonces inclinó la mirada, como si hubiera sido derrotado por alguien más poderoso.
-¿Qué sucede?, ¿es una mala señal? –la chica que hasta ese momento había estado ojeando un libro dirigió su mirada hacia Hanae, mientras se acomodaba los lentes que cubrían sus ojos, y se soltaba el cabello rizado, de un poco común color rosa.
-¿O sólo eres más paranoico de lo normal? –agregó el joven junto a la chica de rizado cabello, sin levantar la mirada del libro que tenía en las manos.
Zekky sonrió, los comentarios de ambos jóvenes lo divertían; pero Hanae, desesperado, lo tomó con fuerza de los hombros y lo miró directamente a los ojos.
-Escúchame bien, Zekky–se volvió hacia el resto de los chicos, quienes, adquirieron cierta preocupación en sus expresiones-, y ustedes también. El momento de pelar está aquí.
Los ojos grises de Zekky miraron hacia el horizonte lejano, más allá de los estruendos de la ciudad, suspiró profundamente, y sin perder esa expresión de tranquilidad y la sonrisa que enmarcaban su rostro, se dirigió a Hanae, sin mirarlo.
-Existen cosas que no se pueden evitar, ¿o no? –una brisa se coló por la ventana abierta, y meció suavemente los claros cabellos del chico-. Todos sabíamos que tarde o temprano, tendríamos que llegar a esto, pero, confío en nosotros, lo vamos a lograr.
Zekky abrió la mano, y apareció una hermosa flor, que fue arrastrada por el viento que se colaba, y se esparció en varios pétalos. El resto de los que allí se encontraban, observaban al poderoso joven, y dejaron a un lado el temor y las dudas que hasta hace un momento los habían invadido.
Hanae no dejaba de sorprenderse del gran poder que el chico poseía, no sólo era el poder que él, un espíritu viejo y sabio le había otorgado; no, había algo más, Zekky poseía un poder más allá de su comprensión, podía, con un simple comentario o una sonrisa, calmar a la persona más preocupada.
Desde pequeño, el muchacho de ojos grises, se había convertido en alguien muy importante para el antiguo ser, quién decidió vivir como humano y criarlo como si fuese su propio hijo, siempre creyó que el chico adquiría una forma de ser, muy similar a la suya. Supuso que se convertiría en un ser humano frío y distante; pero, contra todo pronóstico, Zekky, adquirió una personalidad cálida y un poco alocada. Fue él, quien ayudó al resto de Los Sellos, para que comprendieran la razón de poseer poderes.
Sin embargo, existía un recuerdo, que el viejo espíritu, no podía apartar de sí; este era, el día en que confesó al muchacho toda la verdad, él niño, tenía 7 años apenas; ambos habían estado viviendo en una cabaña, ubicada en el interior de un bosque lejano. Hanae, se había hecho pasar por un pariente lejano del padre de Zekky, ya que los padres del niño habían muerto en un accidente, cuando éste era apenas un bebé.
El día en que el chico se enteró de todo, el pelirrojo lo llamó, mientras el pequeño se encontraba jugando.
-Zekky… ven acá, pequeño, necesito decirte algo importante.
-¿Qué sucede, papá? –una ligera mueca de molestia apareció en el rostro de Hanae- …upss –agregó el niño- lo siento, de verdad, olvidé que no te gusta que te llame así, pero, es que para mi, eres lo más cercano a un padre.
Hanae, sintió una punzada en el corazón, al oír esto, y por un momento, se sintió incapaz de confesarle la verdad al chico. Tomó de la mano a Zekky, y lo guió al interior del bosque; al llegar a un riachuelo, se detuvieron. Hanae, permaneció quieto, mirando al infinito; de pronto, un tirón en su mano, lo sacó de sus pensamientos.
-Hanae… -Zekky, lo miraba a los ojos- ¿qué tenías que decirme?, te oías preocupado.
En ese breve momento, Hanae, sintió que le faltaban fuerzas para decírselo, pero la mirada suplicante del niño le dio la fuerza necesaria.
-Zekky, te he mentido durante 7 años –un silencio se sembró repentinamente, pero el chico, no dejaba de mirar directamente a los ojos verdes de Hanae-. La verdad, es que no soy pariente de tu padre; nunca lo conocí. Y para ser sinceros, ni siquiera soy humano.
La mirada del niño, poco cambió ante las palabras del pelirrojo. Hanae, movió los labios, pero no salió ninguna palabra de su boca, entonces, se percató de lo que sentía, quería a Zekky, lo amaba como si realmente fuera suyo. Los ojos verdes de Hanae, se nublaron por las lágrimas.
-¿Sabes? –dijo el pequeño, agachando el rostro-, la realidad es que, creo que siempre lo supe… que no eras mi pariente; pero sobre todo, que no eras humano –una sonrisa apareció en el rostro del niño-. Solo que, me mentía a mi mismo, y me decía que eras un pariente cariñoso, que se hacía cargo de mí –por unos segundos, Zekky guardó silencio, e inclinó la mirada, como si intentara ordenar sus pensamientos. Hanae lo veía con atención, y entonces, percibió que un par de lágrimas cayeron al suelo, y mojaron la tierra-. Pero, por las noches, desde el fondo del corazón, agradecía a mis padres, por haberte enviado a mí, para cuidarme. No me importa que no tengamos la misma sangre corriendo en las venas; no me importa que no seas humano…. yo
-Ze… Zekky –tartamudeó Hanae, con la voz a punto de quebrarse por el llanto.
-No importa quién, o qué seas; para mí, tu eres mi familia –el pequeño, alzó el rostro, y esbozó una tierna sonrisa, que contrastaba con las lágrimas que caían por sus mejillas.
Hanae, lo rodeó con sus brazos, y permanecieron así, como verdaderos padre e hijo por unos minutos, mientras el bosque era testigo de todo.
Aquel, fue el único instante en que el viejo espíritu, vio a Zekky con una expresión de tristeza, y esa imagen lo acompañaría por siempre, como una cicatriz en el corazón. Desde ese día, Hanae le prometió al muchacho, y a sí mismo, que haría todo lo que estuviera a su alcance, para no volverlo a ver triste.
-Bien –la voz dulce, pero firme del líder de Los Sellos, se hizo escuchar- es momento, de que hagamos lo que estamos destinados a hacer. El enemigo viene para destruir a la humanidad, y es nuestro deber detenerlos. Se que Las Torres, son fuertes; pero nosotros también, y recuerden que, nosotros, tenemos razones de sobra para vencerles. Nuestros seres amados, nuestras familias, son nuestro mayor poder.
Los Sellos, asintieron, en señal de aceptación.
-Es el momento, Zekky –anunció Yaiza, con voz tímida y mejillas sonrojadas - el eclipse ya va a comenzar.
Los ojos grises de Zekky miraron una vez más el cielo azul, suspiró profundamente, y a una señal de su mano, Los Sellos, desaparecieron. Era el momento, la lucha comenzaría, y su destino, el de Los Sellos, y el de Las Torres había comenzado a correr… Cuento IIEn la Tierra, Hanae, quien había vivido ah desde que otorgó los poderes a los pequeños, se encontraba preocupado, para él, era obvio que su enemiga no se quedaría con los brazos cruzados, y seguramente planeaba acabar con sus muchachos. Si bien sus chicos eran poderosos, temía que no fueran lo suficiente para combatir a “Las Gemas”, nombre que les había otorgado a Yuali y Karim.
Su peor pesadilla estaba a punto de hacerse realidad, y su temor más grande se acrecentaba a un año de que sus chicos alcanzaran un nivel de poder suficiente, para librar la batalla por el destino de la Tierra. Y su prioridad era proteger a su Sello principal, ya que era el único con poder y habilidad suficiente para enfrentarse, al menos, a una de Las Gemas.
En el reino de Jin, que consistía en un castillo rodeado de bosques, las Torres se encontraban ansiosas de empezar lo que habían esperado por casi 18 años, destruir la plaga que asolaba al mundo.
Los hermanos se encontraban en el jardín del castillo, hacia un rato que Karim había estado observando a Yuali mientras ésta cuidaba las flores.
- Yuali…
- Dime, Karim –dijo Yuali sin detenerse un momento.
- Lo he estado pensando…
- ¿Qué sucede? –finalmente dejó de prestar atención a su tarea y miro a su hermano.
-… Creo que no deberías ir con nosotros a la Tierra. -mientras decía esto Karim avanzó hacia ella con grandes pasos
- ¿De qué hablas?- Yuali se puso furiosa- ¿Qué te hace creer que es buena idea? ¿Acaso piensas viajar sin el líder de las Torres?; sabes tan bien como yo, que soy lo suficientemente poderosa para defenderme sola de unos insignificantes insectos como son los humanos.
Karim, ante las palabras de su compañera agachó la mirada; él guardaba un secreto más grande que su poco odio y desprecio hacia los humanos; desde pequeño, el cariño que sentía por su hermana era diferente; se había enamorado profundamente de ella, esa era la razón de que sus poderes unidos fueran tan increíbles. La luna había conseguido domar el poder del sol.
-Yuali, yo no quiero que vallas… No,…no quiero perderte… -dijo, mientras la sujetó de los hombros con suavidad- eres mi hermana, pero, aunque mi madre me odie por lo que voy a decirte, no puedo callarlo más…
-Karim…, no te entiendo,- Yuali miraba confundida el rostro de su hermano, mientras una lágrima resbalaba por la mejilla de éste- ¿Qué sucede?
-Yuali… te amo,… Pero no como a mi hermana, te amo como lo que eres, el ser más hermoso que mis ojos hayan visto – Karim la tomo entre sus brazos – no quiero que algo te pase, quiero pasar la eternidad junto a ti.
-Karim… - Yuali tomo la cara de su hermano y lentamente acercó su rostro al de él, hasta colocar un beso en sus labios; una brisa fresca recorrió el palacio– Cumpliremos con nuestro destino y pasaremos la eternidad juntos… la luz y la oscuridad no pueden alejarse.
-Karim… -Jin, desde las escalinatas del palacio, había observado todo– Yuali tiene razón; ambos fueron creados para estar juntos, y nada puede separarlos – se acercó a Karim y acarició su mejilla- Yuali te pertenece a ti, y sólo a ti, es su destino. -Los tomó a ambos y los estrechó fuertemente en sus brazos, mientras depositaba un beso en la frente de Karim.- La oscuridad fue hecha para permanecer siempre junto a la luz.
Ambos guardaron silencio, mientras Jin los observaba.
–Ahora, queridos míos, es momento de que partan, pero antes, tengo algo para ustedes… por favor, vengan conmigo – los tres se dirigieron al interior del palacio, hasta una sala con una enorme cúpula hecha de cristal, a través de la cual, lograban apreciarse el Sol y la Luna. En el suelo, al centro de esta habitación, se encontraba una fuente en la que flotaban nenúfares y flores de loto.
-Karim –llamó con voz suave- acércate, hijo.
Karim soltó la mano de Yuali, la cual hasta ese momento había sostenido, y se dirigió con pasos firmes hacia donde estaba parada su creadora, al llegar frente a ella, se arrodilló y dirigió su mirada hacia los ojos de Jin.
-Para ti, mi primogénito; el que fue hecho con la fortaleza y los dones del Astro Rey, una espada que ha sido creada con el oro proveniente de un rayo de Sol, y que fue forjada por su fuego, mismo que reside en ti.
Karim tomó la espada entre sus manos, y la apretó con fuerza.
–Gracias madre, no te fallaré. – se puso en pie- Con esto, seré capaz de proteger a Yuali – y con pasos lentos se dirigió hacia el lugar donde estaban el resto de las Torres. Al pasar junto a su hermana, se detuvo, la miro a los ojos y la beso tiernamente.
-Yuali…-
Al escuchar su nombre, se acercó lentamente a su madre
-A ti te doy un dije hecho con la más pura plata proveniente de la luna, es capaz de transformarse en una espada muy poderosa…, y también – en ese momento apareció un pequeño gato alado – te entrego a mi guardián más fiel y fuerte – Jin acarició suavemente al animal.
-Su nombre es Zev, y no solo impedirá que uno de esos despreciables seres te lastime, también será una herramienta muy útil para su misión ya que, sólo aquellos seres con poder serán capaces de ver sus alas…
Yuali guardo silencio y tomo al gato en sus brazos y lo acarició tiernamente.
–Gracias madre, no te fallaré… pero, creo innecesario este tipo de protección, y tu y yo sabemos que soy capaz de…
-Lo sé eres lo suficientemente fuerte como para protegerte tu sola, y quizás tengas razón, es posible que este tipo de cosas no sean necesarias. - Jin se caminó hacia su protegida y la miró con ternura a los ojos- Pero, no pretendo correr riesgos, no voy a dejar ninguna carta al azar. Si Hanae, o cualquiera de sus asquerosos seres a los que protege con tanto fervor, se atreven a lastimarte o siquiera intentan poner un dedo encima de ti, pagaran muy caro… Ya, es hora –suspiro- de que partan hacia su destino querida; vamos, los demás aguardan.
Jin, seguida por Yuali, caminó hacia el jardín, en el se encontraban reunidas el resto de las Torres. Justo en la entrada, recargado en el marco de la puerta se encontraba el primogénito de Jin, y al pasar junto a él su hermana bajó la mirada no sin antes dirigirle una dulce sonrisa, que se vio acompañada de un leve rubor en sus blancas mejillas. Karim estiró el brazo para tomarla, pero se vio detenido por Jin
–Karim, escúchame hijo, y hazlo atentamente –sostuvo el rostro de su primogénito con fuerza, obligándolo a mirarla a la cara-, no dejes que nada le suceda a Yuali, ¿lo entiendes?, si algo le pasa te juro que…
El rostro de su hijo se ensombreció y tomo una de las manos de su madre con fuerza, al tiempo que la apartaba de su cara; la jaló y le dirigió una mirada fría y dura. Se aproximó a su oído y le susurró…
-Y tú, madre, no cometas el error de pensar que eres la única que la ama… -apartó a un lado a su madre y le dio la espalda, mientras se dirigía con pasos lentos y firmes hacia Yuali.
Jin había quedado paralizada y miraba confundida hacia el suelo, nunca había visto reaccionar así a Karim; por primera vez en mucho tiempo sintió miedo. Poco a poco se llenó de ira y rápidamente le dio alcance a su hijo, lo sujetó fuertemente del hombro.
-Y tú, no cometas el error de creerte tan fuerte; aún soy tu madre, tu creadora, y si quiero, a un simple capricho mío, puedo hacerte desparecer- lo besó en la mejilla y se dirigió al interior del palacio.
-Jamás creí ver esa parte de ti Karim –una voz femenina sacó al poderoso joven de su ensimismamiento.
-No tenías porque presenciar eso Amaya –suspiró mientras se pasaba la mano entre sus plateados cabellos.
Una mujer joven salió de entre las ramas de un árbol, uno de los tantos que rodeaban al palacio; su corto cabello, de un rubio casi blanco, caía sobre su rostro y sus ojos grises se dirigieron hacia la figura de Karim. Repentinamente saltó de la rama donde se encontraba parada y cayó frente a Karim, quedando a centímetros de su boca, aunque tenía que pararse de puntas para alcanzar sus labios.
-Nadie se había atrevido a retar a Jin, me sorprende que lo hayas hecho tú, cuando a ti y a Yuali los considera más que una simple creación, no como del resto de las Torres –conforme la chica hablaba subía las manos lentamente por el pecho de Karim.
-Ni siquiera sé porque reaccioné así –dijo en un tono frío, sin que los avances de Amaya hicieran efecto en él.
-Realmente debe importarte Yuali… –y acercó aún más sus labios a los de Karim- Eres un chico sucio, mira que sentir eso por tu hermana, por eso tu…
-¿Por eso él que? –Yuali se encontraba a pocos metros de ellos.
Amaya quedo petrificada al oír a la chica de negros cabellos, se separó lentamente de Karim y se dirigió con pasos lentos hacia el jardín en el que las otras creaciones de Jin esperaban, mientras se acercaba a la joven de piel blanca se mordió con furia el labio inferior. Al cruzarse con Yuali, esta movió los labios, y un sonido apenas perceptible surgió de su boca…
-Acércate a él otra vez y te destruiré –la chica de cabello rubio quedó paralizada y dirigió una mirada de odio y temor a los hermanos, que ahora se encontraban abrazados; y luego, rápidamente, se alejó de ahí brincando de rama en rama.
Una ligera llovizna comenzó a caer mientras Karim sostenía tiernamente el rostro de su hermana y depositaba un beso en blanca su frente
-Pronto será hora de partir, deberías disculparte con mamá, a veces exagera un poco –los ojos azules de Yuali se alzaban, buscando los dorados de su hermano- no es necesario que haya peleas entre nosotros.
Se alzó ligeramente y besó a Karim en la mejilla, para dirigirse al encuentro del resto de sus compañeros. Antes de desparecer volvió la vista y la fijó en la alta figura de su hermano, que con pasos pesados se dirigía hacia dónde se encontraba Jin.
Una vez en la puerta el joven de cabellos de plata observó atento la delgada figura de su creadora, que se recortaba en los rayos de sol que se colaban por el amplio vitral que coronaba la estancia; suspiró, tratando de ordenar sus pensamientos e intento avanzar, pero su indecisión lo controló y retrocedió un par de pasos. Intentó entender porque había actuado de esa manera contra su madre, su razón siempre había estado primero que su corazón, ya que sabía perfectamente que los sentimientos nublaban sus acciones.
-Entonces, ¿por qué? –se decía a sí mismo, recriminándose su actitud.
En ese instante, Jin, sintió la presencia de su primogénito, y volvió la vista hacia él, mientras le dirigía una mirada fría. Luego, cerró los ojos y levantó la cara hacia el cielo, al tiempo que soltaba un largo y profundo suspiro intentado encontrar la calma para dirigirse al chico.
-Quizás –habló Jin con un tono cargado de esfuerzo por parecer calmado-, ambos deberíamos disculparnos, nos hemos dejado llevar por algo tan estúpido y…
-No –interrumpió el joven-, no creo que sea estúpido tratar de proteger al ser que más amas; soy yo, quien debe disculparse, madre –y avanzó, hasta quedar frente a su madre- . Si quiero protegerla, debo ser más fuerte, y no mostrar tan abiertamente mis sentimientos.
Su madre lo miró a los ojos, toda la rabia de ambos había desaparecido, y volvían a ser la familia unida; estrechó con cariño la alta y esbelta figura de su hijo, mientras é hacía lo mismo con ella.
Desde las afueras de la estancia, recargada en la puerta, Yuali sonreía. Sabía que ambos la amaban lo suficiente, y tuvo plena certeza de que no le ocurriría nada mientras su amado hermano estuviera con ella. Dirigió una mirada al cielo y cerró los ojos, tratando de inmortalizar aquellos instantes; acarició con ternura la cabeza de Zev, que se encontraba posado en su hombro.
-Pronto será el momento –la firme voz de su madre la tomó por sorpresa- de una momento a otro el sol y la luna se unirán, tal y como deben hacerlo ambos –Jin tomó las manos de sus más preciadas creaciones, y las unió-, entonces, todo dará inicio.
Una brisa rodeo a los tres poderosos seres, mientras se dirigían al encuentro de su destino.
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